Quibdo, Racismo y Sexo


Del Choco se pueden decir muchas cosas; que es feo, que huele mal, que hace mucho calor, etc. Diga lo que quiera del Choco, pero las únicas dos cosas que no le acepto que me diga es que todos son bienvenidos y que es difícil conseguir una prostituta. 

Probablemente se esté preguntando que tiene que ver lo uno con lo otro, la razón es muy sencilla; estas dos cosas fue lo que me marco de mi visita al Choco, a Quibdó, su capital. Hace algunos meses por cuestiones laborales tuve que visitar Quibdó por una semana y aunque en la parte laboral me fue muy bien, eso no es precisamente lo que recuerdo del viaje. Lo que sí puedo decir sin temor a equivocarme es que algunos Chocuanos son muy racistas y que las prostitutas están a la carta y hasta los niños participan del negocio.

Empecemos por la cuestión del racismo, culturalmente estamos acostumbrados a que el racismo sea en contra de los negros, y digo los negros por que con este cuento del racismo, uno no sabe ya ni como decirles, cuando les digo negros algunos me dicen que ellos son afrocolombianos, cuando les digo morenos, me dicen que moreno es un bollo y si les digo afrocolombianos me dicen que ellos son negros a mucho orgullo, entonces uno ya no sabe ni que decirles, para mi artículo serán negros y no tiene que ver nada con ser despectivo. 

Sabemos mucho del racismo hacia los negros, pero y que del racismo hacia nosotros (usted a mi llámeme, indio, mestizo, blanco, café en leche, llámame como quiera), el caso es que cuando los negros están en su territorio pueden ser los más racistas del mundo. Esto lo comprobé de primera mano, ya que al llegar a Quibdó necesitaba hacerme un corte de pelo, en el hotel pregunté y me dijeron que a dos cuadras había una peluquería, cada vez que el recepcionista hablaba conmigo lo hacía de la manera más despectiva, pero cuando llegaba un huésped negro la historia era muy diferente, y no era solo conmigo, lo mismo pasaba con mis compañeros de trabajo que no eran negros.

Cuando llegué a la peluquería lo único que pude ver fue a más de 20 negros, sentados escuchando música, tan pronto hablé todos me miraron como inspeccionándome de pies a cabeza y cuando pregunté si había turno, me dijeron que ya iban a cerrar, eran tan solo las 2:00 pm. Le pregunté amablemente donde podía encontrar una peluquería y me dijo que, a dos cuadras. Al llegar a la otra peluquería me encontré con la misma escena, solo que, en esta, el peluquero fue más honesto, me miro de pies a cabeza, mientras yo inconscientemente movía mi pelo de “Liso Asiático” de un lado a otro. Tan pronto vio mi cabellera contonearse me dijo:

-No. pa´ ese pelo suyo, no. Yo aquí solo peluqueo con máquina. Vaya más arriba de pronto allá lo atienden.

Camine alrededor de 50 cuadras por más de una hora buscando una peluquería, en todas me decían que ya no atendían más. Mi hermosa cabellera de príncipe encantador, que libremente se contonea con el vaivén del viento, que ha sido envidiada por miles de mujeres de cabellos crespos, era esta vez mi maldición. Finalmente, después de caminar por más de una hora, encontré una peluquería donde estaban dispuestos a atenderme y como se lo pueden imaginar era una señora blanca quien después de atender a un negro me atendió a mí. Muy cansado, de mal genio y con un poco de resentimiento regrese al hotel.

La historia de las prostitutas es más interesante y ocurrió de la siguiente manera, el ultimo día de mi estadía en Quibdó decidí ir a conocer la ciudad, entre las miradas de todos los negros, cada vez que preguntaba algo, logré conocer toda la ciudad. Pero hubo algo que me dejo desconcertado. 

Yo he visto prostitutas en las calles, en los bares, en los billares, en las discotecas, las he visto hasta fuera de las iglesias en las noches, pero lo que nunca había visto era que un niño de 9 años me ofreciera una prostituta. Iba caminando afuera del Mega colegio de Choco y de repente un niño negro se acercó a mí y tuvimos la siguiente conversación.

Niño: Oiga, ¿usted como se llama?
Yo: Andres
Niño: ¿Usted no es de aquí, cierto?
Yo: No, yo soy de Cali
Niño: ¿y usted tiene novia?
Yo: no
Niño: ¿ Y no quiere tener novia?
Yo: ¿Por qué? ¿Usted me va a conseguir una?
Niño: Si. Yo tengo una amiga.
Yo: Yo no tengo novia, yo tengo esposa.
Niño: No importa, Mi amiga es así, ella sale con los muchachos que no son de acá, y los lleva a bailar y usted hace lo que quiera con ella. Ella ya sabe.
Yo: No como así, Chao me voy.
Niño: Ayyyy venga, no sea así, yo se la llamo, ella es bonita.
Yo: Chao, chao.

Entonces ya saben mis queridos lectores, si usted es blanco, mestizo, indio, lo que sea, pero tiene pelo liso, peluquéese antes de ir a Quibdó y si necesita de una niña de la vida fácil, vaya al Mega colegio por la parte derecha y espere a que un negrito lo aborde.

Querido lector si usted en negro, no se ofenda, primero porque no le digo negro despectivamente y segundo porque lo que estoy contando es 100% real, no me estoy inventando nada.

Como todos mis articulo se presentan en fotos, he aquí algunas de Quibdo.






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