Pancho el Caballo y Comedog


El señor Pancho fue un equino muy distinguido de la alta sociedad Colombiana, de raza pura, campeón en cientos de competencias, galardonado mundialmente y reconocido en las altas esferas de la sociedad como un semental, las yeguas hacían cola tan solo para verle y él muy refinado meneaba su crin de un lado para otro, mientras con sus miradas furtivas invitaba a sus seguidoras a sus establo y después de un rato, las complacía sementalmente, algunas veces hasta invitaba a cuatro yeguas al mismo tiempo, El señor Pancho fue reconocido mundialmente como el primer Damo de Compañía equino y sus servicios llegaban hasta complacer infinitamente a su amantes, hasta que esta vida de excesos lo llevo a la ruina, al punto de terminar vagando las calles, en busca de esa fama que alguna vez tuvo y que ahora debido a su avanzada edad no podía tener.

La señora Luciana era una de las mujeres más distinguidas de las sociedad avícola de nuestro país, en su juventud trabajó como Paloma mensajera y fue conocida mundialmente como una de las aves más veloces y eficaces a la hora de hacer sus entregas, la señora Luciana provenía de una familia de Palomas mensajeras con una tradición centenaria y desde sus primeros años de vida ya se podía ver su futuro prometedor en el negocio de la mensajería, hacia los mandados de las casa en tiempo record y al poco tiempo ya estaba haciendo viajes internaciones a todo el mundo, tuvo todo el dinero que una Paloma pudiese desear y su caída fue tan estruendosa como su ascenso, una noche escucho de un negocio que le daría la fortuna del mundo, solo debía llevar una sustancia de la cual no podía preguntar nada, pero le pagarían tanto dinero que podría comprar un país entero, Luciana acepto y con la sustancia entre sus patas voló desde Colombia hasta Londres, ya estaba llegando a su destino cuando sintió un flechazo en un ala, Luciana llevaba drogas ilegales y la policía londinense la había capturado, debido al flechazo en su ala no pudo volar muy alto nunca más, sola, herida y sin trabajo Luciana perdió todo su dinero y ahora vaga las calles haciendo encargos a las torcazas que se burlan de ella.

Lucas y Toño estaban juntos desde el día en que nacieron y aunque provenían de familias muy diferentes nunca se separaron, Lucas era canino y Toño felino, habían nacido en la misma casa, una casa humilde con las necesidades básicas, comida, amor, y cuidados. Lucas nació en una camada de 7 perros, eran criollos, de ojos saltones, hocico alargado y cola extremadamente larga, sus seis hermanos eran muy tiernos y juguetones, por lo cual fueron dados en adopción rápidamente, Lucas no tuvo tanta suerte, pues no nació tan agraciado como sus hermanos, debido a una enfermedad en sus primeros días de nacer, Lucas había perdido la vista, como trompo zumbando se chocaba con las paredes y tumbaba todo a su alrededor. Toño nació de una camada de 4 gatos, sus hermanos eran muy distinguidos, al parecer la madre de Toño no había sido muy puritana y había tenido hijos de diferentes gatos al mismo tiempo, sus hermanos, parecían gatos angora de pelaje muy fino y largo, algunos blancos, otros grises, pero al pobre Toño no le había tocado un padre tan distinguido, pues Toño era un bebe barcino con colores, negros, rojizos y amarillos en parches sin orden por todo su cuerpo, además de esto era flaco, de patas cortas y con una cabeza diminuta que parecía no formar parte de ese cuerpo, el pobre Toño no era muy agraciado. La vida no fue muy justa con Lucas y Toño y después de dos meses de haber nacido, vieron como el carro en que los habían traído a ese parque se alejaba cada vez más y les dejaba allí, solos abandonados a su suerte, lejos de su casa y solos el uno con el otro.

Pancho el caballo, Luciana la paloma, Lucas y Toño el perro y el gato, tienen todos algo en común, ahora son habitantes de la calle, y como muchos otros animales viven de las sobras de comida que sacan de entre la basura que arrojamos a la calle, quizás las historia de los animales callejeros no es tan fantástica como la de Pancho, Luciana, Lucas y Toño, pero todos tienen algo en común, el hambre y la necesidad de comer. 

Todos los que estamos cerca de los animales de alguna u otra forma les ayudamos, algunos les damos hogar, otros andamos con un bulto de alimento en el carro, hacemos campañas, y mucho otros esfuerzos con los que tratamos de ayudar a nuestros hermanos peludos en situación de abandono.

Cuenta la leyenda que en Diciembre de 2014 en Puerto Colombia, en el Atlántico Colombiano, en el barrio Villa campestre, ocurrió algo nunca antes visto en el bajo mundo de las calles animales, perros, gatos, aves, caballos y todos los animales callejeros se miraban perplejos, nadie sabía que pasaba, las miradas atónitas de los peludos estaban por doquier y anonadados ante aquel fenómeno buscaban explicaciones, algunas decían que lo habían hechos los seres del mas allá, otros decían que fueron los alienígenas, algunos perros que habían llegado de Estados Unidos decían que era un regalo de Santa por la navidad, un grupo de 15 gatos criollos se puso de rodillas y juntos empezaron a orar a Jesucristo pues decían que eran un regalo del Niño Dios, unos más escépticos decían que era una trampa del gobierno para capturarlos y llevarlos a un campo de concentración donde los prepararían para una guerra entre los animales terrestres, aéreos y acuáticos, las teorías de la presencia de este objeto tan extraño estaban por doquier, pero nadie se atrevía a acercarse.

Los gatos decían que era una nave espacial que había venido a recogerlos puesto que ellos eran seres superiores, las aves decían que eran casas especiales solo para aves, los perros decían que eran dispensadores de huesitos comestibles y los caballos decían que eran lustradores de pezuñas. Desde la distancia nadie podía distinguir que era, los gatos podrían tener razón pues parecía una nave espacial ya que tenía alas a los lados, las aves también podrían tener la razón pues este objeto tenía un techo que parecía simular una casa, los perros quizás estaban en lo correcto pues habían unas calcomanías de patas de perro lo que podía indicar que era algo para los caninos, y ni qué decir del lustrador de pezuñas, pues tenía agua y una plataforma donde cabía perfectamente la pata de un caballo. Todos miraban desde la distancia con temor y ninguno se atrevía a dar el primer paso, después de muchos meditarlo, fue Pancho el caballo quien tomó la decisión de hacerle frente a este OMNI, (Objeto Metálico No Identificado), Pancho se acercó pezuña a pezuña, paso a paso y mientras se acercaba se escuchaba como lo describía, desde la distancia gritaba;

“Es metálico, tiene un techo, es de color gris, tiene agua, unas calcomanías de patas de perro, y tiene unas pepas de colores en la parte de abajo”

Mientras Pancho lo describía la incertidumbre se adueñaba de todos; ¿Qué más?, ¿Qué más Pancho? Gritaban todos, pero Pancho no respondió más. Es una acción que ninguno comprendió, pancho se abalanzo sobre las pepas de colores y como si estas fuesen manjar de los dioses, las devoraba una a una, todos veían asombrados como Pancho el caballo comía una tras otra estas pepas, le gritaban Pancho, Pancho, unos decían que se había enloquecido, otros decían que era veneno, y es que en verdad pareciera que a Pancho lo hubiese poseído un demonio, pues no paraba de atragantarse con estas pepas mágicas, así pasaron 10 minutos en los que pancho no paraba de comer, de repente pancho se quedó petrificado y en un movimiento brusco cayó al piso de costado, en un orgasmo alimenticio, se sobaba la panza con sus patas, mientras su cara reflejaba una  felicidad jamás antes vista en él, jadeaba copiosamente, respiraba rápidamente mientras una panza inmensa se asomaba de entre sus piernas y se sacudía tratando de aliviar la llenura, pancho no pudo más, esa fue su última jadeada, entro en un éxtasis de llenura y mientras trataba de articular palabras, grito en medio de un eructo “COMIDA GRATISSSSSSSSSS” y después de ese grito todos los peludos se arrojaron sobre ese objeto metálico no identificado que hoy ya todos sabemos que se llama COMEDOG.

Así inicio el proyecto COMEDOG, en mi opinión el proyecto más grande que he conocido para los peludos de las calles, gracias a la iniciativa de una pareja; Juan Manuel Pardo – Claudia Gil y su socio Christian López que buscan llevar alimento a todos esos seres peludos que deambulan por las calles, sin cariño y sin comida, y lograron unificar el esfuerzo de muchos colombianos en esta causa. Para el día de hoy 02 de octubre de 2015 ya hay más de 325 COMEDOGS en 75 municipios de Colombia y 20 ya fueron enviados a México.

Algunas vez leí en un Post de Facebook como un fulano acusaba a los creadores del proyecto COMEDOG, de solo estar interesados en enriquecerse a costa de los animales de las calles, la verdad espero que así sea señores y que ustedes tres se enriquezcan a punta de este proyecto, para que así desde su Mansión en Santorini, mientras comen caviar en la piscina, mirando como el joven lava su Lamborgini, pidiéndole a la criada que le suba a la música, diseñen muchos más proyectos que ayuden a los animales no-humanos de la calle.

Si quieres conocer mucho de este proyecto y como pudieses ser el orgulloso representante de un COMEDOG, visita:

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