La Experiencia Kiss me - Kill me




Debido a que vivo en un pueblo en las afueras de la ciudad, ya se convirtió en un ritual para mi esposa y para mi quedarnos en un Motel cada vez que salimos a tomar cerveza, pues no podemos ir en carro o en moto por aquello del licor y manejar y no podemos regresar en taxi a la casa porque al ser fuera de la ciudad nos saldría muy costoso. Asi que queramos o no, nos toca Motelear, debo decir que después de 7 años de matrimonio conocemos prácticamente cualquier Motel de la ciudad, los baratos, los caros, los promedio, los de 12.000, los de 20.000, los de 30.000, los de 50.000 y los de más de 100.000, podría decir que después de 7 años, cualquier Chochal con cama nos ha servido de motel, inclusive tenemos nuestro motel de confianza, donde hemos tenido el descaro de dejar parqueado el carro irnos a rumbear y volver a follar (Garajes Star). Nos han tocado moteles de todo tipo desde el que por cama tiene un bloque de cemento con una colchoneta de camping encima hasta el de la cama King-size en México, de aquellos que tiene un radio de carro empotrado en la pared, hasta lo que tienen juego de luces en el techo, alguna vez nos cruzamos con un motel que tenía el control del televisor pegado a la pared y al tocarlo me pasaba un corrientazo ni el hijueputa, inclusive hemos estado en moteles que han ganado premios internacionales al diseño (K3), Hemos probado el sofá del amor, el sillón del amor, el columpio del amor y muchos otros muebles del amor, pero todos estos moteles tienen algo en común, no son más que paredes para follar. 

En un intento para encontrar un motel que nos brindara algo más que eso, decidimos probar el famosísimo Kiss me, ese motel caleño que tiene en su terraza una escultura de Venus que imponente se asoma en el firmamento de la ciudad, probablemente la escultura más grande de toda la ciudad, Kiss me es reconocido en el país por ser el motel temático mas grande, es decir que las habitaciones tiene un tema, y toda la decoración de la habitación gira en torno a este tema, hay habitaciones, españolas, alemanas, italianas, colombianas, africanas, polo norte, picapiedra, amazonas, años 60, viejo oeste, en fin, las temáticas son variadas y van desde tener a Hugo Chavez abrazado con Fidel castro viéndote follar en la habitación venezolana hasta Osama Bin Laden y George Bush jugando una partida de ajedrez mientras tu invitada grita ohh yes oh yes god, (No miento lo de Chaves, Fidel, Osama y Bush es cierto) por alguna razón los dueños del motel pensaron que sería excitante tener a un Talibán de Medio Oriente mientras te entregas a las mieles del sexo.

Bueno, pero esta historia no trata en si de lo que pasa en las habitaciones, esta historia cuenta mis desventuras tratando de entrar a una de las habitaciones. Este motel queda en un sector de Cali que es conocido por su inseguridad, muy cerca del centro de la ciudad, así que la primera vez que quise ir con mi esposa supe que probablemente no sería solo a ella quien saliese perjudicada, aun así y sabiendo del riesgo que corría mi virginidad decidimos ir.

Cuando abordas un taxi para ir a Kiss me, no tienes que explicar nada, los taxistas saben automáticamente como llegar allá, pero una vez en la puerta del motel, te despachan lo más rápido que pueden, recogen su propina en la caja por haberte llevado al motel y salen despavoridos antes de que los atraquen.

La primera vez que fui a Kiss me no supe si estaba en un motel o haciendo fila para pagar los servicios o en la fila de Bancolombia, pues la fila era enorme y al parecer al igual que en la fila para pagar los servicios todos están desesperados para llegar a la caja, todos miran con desespero a los que están al lado y al igual que en Bancolombia al ver las pintas de los que hacían fila conmigo, creía que en algún momento me iban a robar, después de 10 minutos parados haciendo fila y cuidando nuestras pertenencias nos dimos cuenta que todas las habitaciones estaban llenas y tan pronto salía una pareja con la niña aun jadeando y el niño abrochándose los pantalones, entraba la otra pareja, fue justamente en ese instante que mi esposa pregunto muy inocentemente: Amor ¿y cuando cambian las sabanas?, después de esta pregunta supe que no iba a pasar absolutamente nada de nada esa noche de seguir allí en kiss me, así que muy decepcionado y un poco asustado por mi vida, salimos corriendo abordamos un taxi y fuimos a nuestro motel de confianza.

En otra noche de copas otra noche loca decidimos darle una segunda oportunidad a Kiss me, después de algunas cervezas y de convencer a mi esposa que como no era quincena no iba a estar tan lleno y esta vez sí cambiarían las sabanas llegamos con el mismo terror de siempre a Kiss me, esta vez no estaba tan lleno, pero como de costumbre había fila, una fila pequeña de no más de 8 parejas, ya con la experiencia de la primera vez, no habíamos llevado dinero en efectivo y pagaríamos con tarjeta de crédito en caso de que nos asaltaran no sería mucha la perdida, estábamos preparados para lo que pudiese venir, esta vez sí viviríamos la experiencia Kiss me. Todo iba bien, esperábamos pacientemente, cuando empezó un show que no sabíamos que se presentaba en Kiss me, nos habían dicho de la habitaciones, de los temas, de las excentricidades, pero nadie nos había dicho que en Kiss me había sexo en vivo, de un momento a otro y al parece al unísono las parejas se cansaron de hacer fila y en un tipo de manifestación empezaron a manosearse mientras esperaban llegar a la caja, mientras mirábamos anonadados no nos dimos cuenta que en Kiss me también celebran el festival del dedo y de repente nos vimos atrapados en esta celebración descomunal, personalmente no fuese que me desagradara el festival, lo que me desagradaba era que por el sector en el que queda Kiss me, la gente que lo frecuenta no es la gente más agraciada físicamente, ni siquiera la mas arreglada y perfumada, en algún momento creo que vi al Zarco de la vendedora de rosas entre los que festejaban con agrado el festival del dedo. Después de que el Zarco miro a mi esposa supe que era momento de salir volando de Kiss me y una vez mas terminamos en el motel de confianza pidiendo una aromática para calmar los nervios.

Pero yo soy terco y cuando quiero algo no descanso hasta lograrlo, así que por tercera vez estábamos en la fila de Kiss me, afortunadamente esta vez solo había una pareja y le habían atendido rápido, pero la felicidad duro poco, cuando pasamos a la caja, la recepcionista nos dijo que la pareja anterior había tomado la ultima habitación disponible, muy triste, cabizbajo, con el corazón partido y el pene deprimido, nos dirigimos a tomar el taxi, cuando repentinamente escuchamos una voz que nos decía, queda una habitación, la habitación iglú, tan pronto escuchamos esto, saltamos de alegría, mi pene y yo, corrimos hacia la caja, mi pene y yo, pagamos y nos adentramos a la habitación iglú, mi pene y yo, después recogimos a mi esposa e ingreso con nosotros……………y es esta la razón de este escrito para desprestigiar con humor a Kiss me, después de pasar por dos experiencias traumáticas para los tres; mi esposa, mi pene y yo, entramos a una habitación más pequeña que un vestier, con un aire acondicionado que parecía una nevera industrial, un baño que parecía de estación de gasolina, no había agua y debido a un puto globo gigante que había puesto encima de la cama para simular un iglú que me pegaba en la cabeza, no podía follar con comodidad, muy enojado, desilusionado y aburrido nos toco follar como enanos toda la noche, hasta que nos quedamos dormidos y juramos nunca más volver a Kiss me.





Esta fue la pinche habitación que me toco, las paredes ya están color cafe del polvo que tienen, supongo polvo de mugre y de humano, los osos polares ya no están, seguro se los robaron, y la habitación es un cuarto del tamaño de lo que parece en la foto. Mejor me calmo y me tomo otra aromática.







 Fotos tomadas de http://www.kissmecali.com/

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Maria Anohina Bajo El Lente de Alisa Verner

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