Lo Mas Difícil Del Matrimonio



Me decían que lo más difícil del matrimonio era la convivencia, que cosas como el aseo de la casa o que el tener que aguantarse las peculiaridades de la pareja, era lo más difícil de conllevar, otros decían que los primeros años eran terribles, que las peleas, las discusiones y unos más pesimistas decían que el amor dura muy poco y después de la luna de miel todo se iba cuesta abajo. 

Ya han pasado 7 años de matrimonio y debo decir que todos se equivocaban, es cierto que todo eso que me decían fue difícil, pero está muy lejos de ser lo más difícil del matrimonio y es que después de 7 años descubrí que nadie tiene la menor idea de que es esto que nos atormenta a todos los machos de este planeta, este martirio, este castigo, este vejamen y aunque no ocurre muy seguido, cuando ocurre nos hace cuestionarnos nuestra vida entera y dependiendo del tiempo de martirio esta tortura podría llevar incluso al divorcio definitivo.

Todo empieza con una pequeña frase con la cual ya sabemos la tortura que nos espera y ella también lo sabe, por eso respira profundo, pone su vos tierna y con cara de ternero listo para degollar nos pregunta, ¿Amorrrrrrrrrrr, me acompañas a comprar ropa?, me quiero comprar una blusita. En ese momento la piel se nos pone de gallina, el tiempo se congela, nuestro mundo se cae a pedazos y aunque nuestro cerebro dice NOOOOOOOOOOOOOOOOO, nuestra boca dice; SI AMOR CLARO, en ese momento sabemos que perdimos una parte de nuestra alma y jamás la recuperaremos. Pero por amor y compromiso nos armamos de valentía y vamos a la batalla, de hecho la salida es muy agradable, todo va muy bien, en el camino se habla, se ríe, se divierte, entramos al centro comercial y es allí en el primer pasillo donde empieza la masacre, inicialmente nos dijeron; amor me quiero comprar una blusita, pero por alguna razón que no entendemos la blusita se convierte en Zapaticos, Falditas, Bolsitos, y cualquier maricadita de mujer que venden en todo lo ancho y largo del centro comercial. Cuando ellas entran a una tienda pequeñita, nuestra alegría es evidente, pues dependiendo del tamaño de la tienda sabemos que así, será la espera, esas tienditas con un solo vestier y una sola niña atendiendo nos agradan, las disfrutamos, inclusive hay asientos cómodos para que esperemos, pero cuando la tienda es una de estos monstruos gigantescos, tipo, Ela, Faride, Mgn, todos sabemos que la tortura es descomunal y nuestro espíritu se quebranta aún más cuando vemos los vistier que en estas mostruosidades siempre son más de diez y todos los HP vestier están siempre llenos, por lo cual como guevones nos tocas hacer la fila sosteniendo la ropa mientras ellas van a buscar más ropa para medirse. Una vez estamos haciendo la fila no queda más que mirar hacia estos portales multidimensionales donde al parecer las leyes de la física no importan, ya que entran ellas con las tetas caídas y salen con una blusa que les sube las tetas hasta el cuello, en estos portales también alteran el estado de ánimo, pues entran contentas y salen de malgenio y aburridas, pues la blusa tres tallas más pequeña que su talla real no les quedo. Una vez hemos llegado al principio de la fila llegan ellas con 6 prendas más, para entrar a un vestier en el cual saben que les dejan entrar 3 prendas y es justo en ese momento cuando nos convertimos en el hombre closet, pues nos toca esperar afuera del vestir para irles pasando las prendas a medida que se miden las otras, pero algo extraño pasa allí adentro pues entrar a medirse más de 5 prendas de las cuales vamos a ver solo una, ya que al perecer se requiere de mucho valor para salir del vestier con ropa nueva, cuando finalmente encuentran algo con lo cual se atreven a salir del vestier nos preguntan cómo me queda y Dios perdone al caballero que no haya esperado pacientemente fuera del vestier, porque si ella sale y él no está allí, se viene una cantaleta eterna de que nunca opinas, lo cual es totalmente absurdo porque cuando damos nuestra opinión y decimos que ese vestido no le quedo bien, es precisamente ese vestido el que llevan, pero si decimos que uno nos gusta, ese queda inmediatamente vetado. Pero en la lógica de este lugar tiene más valor la opinión de la vendedora que solo quiere ganar comisiones que nuestra sincera opinión, esto es aún más grave si el vendedor es Gay, ya que cualquiera que sea nuestra opinión va a importar un soberano culo frente a la opinión del Gay, que dese luego solo quiere vender para ganar su comisión. Después de muchas horas de medirse jeans, blusas, vestidos, zapatos, medias, ropa interior, etc, etc, etc, salimos con las manos vacías porque la ropa de esa tienda no les gusta realmente y volvemos a primea tiendita que vimos inicialmente donde siempre compran la ropa y después de 4 o 5 horas de este martirio la noche termina con una frase que dicta el final perfecto para la noche; Noooo amor que pereza con vos, con esa cara de jartera, nunca me queres acompañar.

Niñas entiendan una cosa, con ustedes nos casamos y así hagamos la cara de aburrimiento mas horripilante, las vamos a seguir acompañando, eso hace parte del paquete y nosotros lo sabemos, eso no quiere decir que vamos a ser hipócritas y vamos a poner cara de placer cuando algo realmente no nos gusta, sin embargo al casarnos dijimos en las buenas y en las malas y créanme para nosotros, esas de comprar ropa no son las malas, son las peores, pero allí estamos y allí estaremos, eso sí cuando les pidamos que nos acompañen a un partido que vamos a jugar, piensen en que probablemente ese aburrimiento que ustedes sintieron en las gradas esperando como mensas mientras nosotros gozábamos como enanos detrás de un balón, ese mismo sentimiento y aburrimiento fue el que nosotros tuvimos cuando esperábamos como mensos a que ustedes se midieran ropa.


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Maria Anohina Bajo El Lente de Alisa Verner

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