Mi Primer Encuentro Sexual En Cali

Ya iba llegando, ya la podía sentir, ya la olía, ya la percibía, cada metro que avanzaba me acercaba mas al paraíso, pero antes de probar el cielo tenía que pasar por el infierno. Ya llevaba más de 5 meses sin poder poner mis manos sobre ella y cuando finalmente llegue a Cali fue lo primero que hice, la destrocé, poco a poco la hice mía, y supongo que estábamos embelesados en nuestra pasión, pues no nos dimos cuenta de lo que pasaba a nuestro alrededor, en nuestro amorío pasaron más de 45 minutos, ya lo habíamos hecho muchas veces pero ninguna como esta, pues teníamos cinco meses de deseos reprimidos, cinco meses en los cuales mis labios no habían tocado su cuerpo, cinco meses en los cuales había deseado este momento y fue tal como lo esperaba me complació totalmente e hizo todo lo que yo le pedí, pude derramar en su cuerpo todo lo que yo quise para luego devorarlo con mi boca y así fue como después de cinco meses supe nuevamente lo que es comer una Papa Aborrajada con ají, después de terminar de comer la papa me toco ir al baño pues tenía la boca toda untada y al verme en el espejo y mirar como mi boca estaba, pensé en sexo, ¿Por qué Será? Y así nació este articulo, y es que como ya lo había mencionado en Bogotá no venden Papas Aborrajadas, hay papa a la francesa, papa amarilla, papa salada, papa chorriada, papa rellena, hay toda clase de papas, pero NO papa Aborrojada y la única vez que me atreví a preguntar, me dijeron que no las conocían, y para mi caso particular que soy Vegetariano, es algo muy difícil, pues a la hora de comer fritanga la papa aborrajada es lo esencial.
Estuve viviendo en Bogotá, por cinco meses debido a cuestiones laborales y después de esos cinco meses, me di cuenta que hay cosas que solo los Caleños sabemos y sentimos, solo un Caleño entiende ese sentimiento de entrar a la 14 y pretender que estás haciendo mercado en casa, solo un Caleño sabe lo que es tomarse una cerveza en ese calor tan hijueputa, que te hace detestar esta ciudad, pero cuando no lo sientes, lo extrañas y  solo, pero solo un caleño, entiende lo que es llegar por Palmira y empezar a percibir ese olor a caña de azúcar y por lo tanto ese olor a Guarapo.
Una de las cosas que aprendí en Bogotá fue a querer los trancones de Cali. Salí de Bogotá a las 5 de la mañana y llegue a Cali a las 4:00 pm y al encontrarme con mi primer trancón en Cali, fue algo tan lindo… estaba en la 70 por Sameco, yo miraba el trancón y era un tranconcito, un bebe, un crío, era un trancón tan tierno que me daban ganas de tirarme a la calle y besar la carretera, todos avanzábamos poco, pero avanzábamos, estábamos coordinados, era algo tan bello y supongo que la cara de imbécil que tenia era evidente para todos los demás excepto para mi, pues ahora que lo pienso bien, los carros me miraban y sus expresiones decían; “ y a ese imbécil que le dio”.
Agradezco mucho a todos los que me atendieron de una u otra forma en Bogotá y agradezco a Dios todas las experiencias aprendidas, pero ahora que estoy de nuevo en Cali realmente entiendo ese viejo adagio; CALI ES CALI LO DEMÁS ES LOMA.


Y como esta revista presenta todos sus artículos en fotos, he aquí mi viaje de Bogotá a Cali en 15 imágenes Filtradas, y recuerden aquí se escribe como se habla y no soy fotógrafo.
(Las fotos son HDR por lo cual en Laptos, no se aprecian totalmente)

















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Maria Anohina Bajo El Lente de Alisa Verner

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