Quiero ir al Omeyocan

Como lo dice el titulo, cuando me muera yo no quiero ir al cielo, al infierno o al paraíso, a mí que me lleven al Omeyocan.

Una de las cosas que me duele haberme perdido en México, fue el día de los muertos, ya que lastimosamente estuve en México entre Febrero y Marzo y esta celebración se realiza en Noviembre, siempre me había atraído esta festividad, porque me parece Extremadamente sensual el maquillaje que usan las mujeres en sus rostros y si la muerte luce como estas niñas que venga por mi cuando quiera, que la esperaré desnudo y en la Cama.

Inicialmente este artículo estaba pensado para hablar del maquillaje y de cómo estas niñas me parecían hermosas y como nuevamente la fantasía es más fuerte que la belleza artificial (Cirugías), pero una vez empecé a investigar me pareció mucho, mucho, mucho más interesante hablar sobre el origen del día de los muertos.

En nuestra educación católica-cristiana cuando morimos tenemos tres opciones, vamos al cielo, al infierno, o al purgatorio y nuestro destino está determinado por las acciones que hemos realizado en vida más el momento exacto de nuestra muerte.

Vamos al cielo si durante nuestra vida hemos sido buenos y al momento de morir aceptamos a Dios en nuestra vida. Vamos al infierno si hemos sido malos y al morir no aceptamos o no nos arrepentimos y finalmente vamos al purgatorio si fuimos malos pero al momento de morir aceptamos a Dios, el purgatorio no es un lugar físico, es un estado del alma en el cual se sufre los tormentos necesarios para purificarse. A groso modo esto es lo que nos pasa a los católicos al morir, pero resulta que la historia para mis amigos Mesoamericanos (región del continente americano que comprende la mitad meridional de México, los territorios de Guatemala, El Salvador y Belice, así como el occidente de Honduras, Nicaragua y Costa Rica.) la historia es mucho más sabrosa y jugosa que la nuestra, ya sabemos que en el día de los muertos se honra a los difuntos y el gran protagonista ni siquiera el mismo difunto, la gran estrella es la muerte, ya que es ella quien determina hacia donde van las almas, pero este destino final no tiene nada que ver con lo que haces en vida, tu destino está marcado exactamente por el momento en que falleces. De esta forma tu alma podría ir a 4 destinos, y en ninguno de ellos sufrirías.

* Tlalocan o paraíso de Tláloc, Dios de la Lluvia: a este lugar iban los ahogados, los que morían a causa de un rayo, enfermedades como gota, hidropesia o sarna. Este lugar era de abundancia y reposo. Los muertos predestinados a Tláloc se enterraban como las semillas, para germinar.

* Omeyocan o paraíso del sol, de Huitzilopochtli; Dios de la Guerra: a este lugar iban los muertos en combate, los cautivos sacrificados y las madres que perecían durante el parto. Las mujeres se comparaban a los guerreros por haber librado una gran batalla y se les enterraba en los patios de los palacios para acompañar al sol desde que salía, hasta que se ocultaba. En este lugar había música, cantos, bailes y gozo. Luego de 4 años, los muertos del Omeyocan volvían al mundo convertidos en aves preciosas y multicolores para acompañar al sol en su diario nacimiento.

* Mictlán: este lugar estaba habitado por Mictlantecuhtli y Mictecacíhuatl; los señores de la muerte. Aquí iban las personas que tenían una muerte natural y tardaban 4 años en llegar.

* Chichihuacuauhco: a este lugar llegaban los niños y había un árbol del cuál goteaba leche para que se alimentaran. Ellos volverían a la tierra una vez se extinguiera la raza que la habitaba, así renacería la vida

A mí no me hablen de Cielo, de infierno o de purgatorio, he decidido que me voy pal Omeyacan, para poder ir tengo tres opciones, hacerme secuestrar por la guerrilla y que me sacrifiquen en la selva, perecer en el parto de un hijo, pero estas dos opciones la verdad no son de mi agrado, me queda solo la opción de morir en combate, así que he decidido que un día antes de morir, me voy a poner un uniforme de guerra, me voy pa la selva y me hago pegar un tiro de un guerrillero, así habré muerto en combate y a Huitzilopochtli Dios de la guerra no le quedará otra opción que recibirme y gozaré de música, cantos y bailes y a los cuatro años resucitaré en un ave preciosa.

Y ahora si lo que me Excita, pa que se animen a ir al día de los muertos les muestro algo de motivación o por lo menos a mí, me motiva.






































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Maria Anohina Bajo El Lente de Alisa Verner

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