Jasón Yarmosky


Ya desde hace algunos años que manifiesto que quiero llegar al final de mi vida productiva, no es que quiera morir, pues disfruto mucho la vida, aun con sus dificultades y tropiezos me parece que vivir la vida es una alegría y pasar cada día, es un momento de satisfacción, sin embargo ya quiero saber cuál será el fin de mis días de agitación, ¿Terminaré en un asilo, en una finca, con mi esposa, solo? Mi final ideal pensándolo desde este momento de mi vida, seria terminar viviendo en una finca con muchos animales al lado de mi esposa.

Al pensar en la vejez inevitablemente pienso en lo que esta edad trasmite a las otras personas, usualmente cuando vemos una persona de edad, el sentimiento que evocamos es de lastima, cada vez que vemos personas de muy avanzada edad quienes no pueden valerse por sí mismas, sentimos lastima por estas personas, aun si esa persona fue en su juventud un ser maravilloso y exitoso, al llegar a la vejez todo ese éxito adquirido en la juventud pasa a un segundo plano y esta persona tan solo nos inspira lastima.

La última vez que experimente esta sensación fue al ver a Roberto Gómez Bolaños “El chavo”, quien aun siendo ya una persona de avanzada edad, interpreto al chavo muy bien y nos hizo gozar a todos con sus aventuras, pero al verlo en sus últimos días, no pude sentir más que lastima por este señor quien fuese una estrella en el pasado.

La vida tiene un error de programación, pues nuestros días deberían terminar en los días en los que podemos gozar de nuestros éxitos de la juventud y aun ser recordados por aquellos éxitos, mas no deberíamos terminar nuestros días en la vejez de indefensión.

Se podría debatir que esto que expreso no es cierto, ya que grandes genios como Chaplin, Gandhi y muchos más que llegaron a su vejez, son recordados por sus obras mas no por sus últimos días, sin embargo aun así considero que deberíamos disfrutar del punto más exitoso de nuestra vida y experimentar los resultados de ese éxito, y esto lo logramos al dejar de producir y contemplar lo que fue nuestra vida, pero no llegando hasta el punto físico más bajo de nuestra vida.

Probablemente esto fue lo que paso por la cabeza de Horacio Quiroga, quien a sus 58 años al enterarse que sufría de cáncer de próstata decidió tomarse un vaso de cianuro, y terminar con su vida antes de llegar al punto más bajo.

Al leer de nuevo este articulo antes de publicarlo, no puedo dejar de pensar; ¡que articulo tan existencial y mamerto!, probablemente cuando ya este viejo, estaré pidiéndole a Dios que me de unos años más de vida.

Como el 90% de mis publicaciones este artículo fue generado por unas imágenes que nos regala Jasón Yarmosky, Fotógrafo Americano quien ha dedicado su obra entero al envejecimiento, ha publicado en revistas y galerías de arte en todo el mundo. Su trabajo El Jardín infantil de las vejez, fue realizado con sus abuelos, quienes usando disfraces pretendían sacar a relucir la juventud interior que todos tenemos.

En mi opinión, tristemente el trabajo de Yarmosky, logra todo lo contrario y según mi lectura en las fotos podemos percibir que aunque lo deseemos fervientemente la juventud nunca regresara y si no la aprovechamos cuando estuvo en nuestra vida, ya no hay vuelta atrás.




























Pagina Oficial: www.jasonyarmosky.com/

Si te gusto este Articulo
Compártelo con los botones que se encuentra a tu izquierda.

(Facebook - Twitter - Pinteres, Etc)

No hay comentarios

Por Favor deja tu nombre o Correo

Maria Anohina Bajo El Lente de Alisa Verner

Con la tecnología de Blogger.