La Batalla Que Mi Cuerpo Perdio

Y entonces ella, mi madre, con el amor del mundo, solo el amor que una madre puede sentir publica las fotos de mi infancia, esas fotos que fueron tomadas con la cámara de rollo que había que correr con la mano, esas fotos que hoy ya tienen hongos y las manchas mágicas del paso del tiempo, manchas que  nuestras cámaras digitales ya no tienen y aunque les pongamos filtros digitales nunca serán lo mismo.
Ella como madre infinita publica los comentarios de amor y su sol como ella me llama brilla gigante a sus ojos, los comentarios de la familia no se hacen esperar y todos coinciden en algo, todos cuentan los mismo, lo bello que ERA el sol.

Después de ver los comentarios caigo en la razón de escribir este artículo y el porque hoy le pediré de nuevo disculpas a mi esposa, empezaré por mostrar las dos fotos que motivan este artículo.





Dos fotos que evidentemente retractan un niño bello, con futuro brillante, con un porvenir exitoso, posiblemente un profesional del deporte, el futuro me sonreía, tenia toda la vida por delante y posaba imponente frente el mundo, el destino iluminaba mi camino, irradiaba brillo, ¿Como no quererme?.


Pero después de esto, después de la niñez, ¿Que paso?.


Llego la adolescencia con sus fatídicos efectos y la belleza natural con la que habia nacido mostraba signos de no querer acompañar mas mi cuerpo.


Todo empezó con mi dentadura, la cual poco ha ido abandonando mi boca, mis dientes uno por uno ha decidido que ya esta batalla por conservar la belleza se perdió y poco a poco se han jubilado y han terminado en las clínicas odontologícas, luego mi piel después de años de abuso, de accidentes, de golpes y cicatrices ha decidido que ya soy un caso perdido y desde hace muchos años mi piel resolvió tener cicatrización Queloide, por lo cual cualquier corte o herida que tengo generara un pequeño bulto.

Cada dia lucho con estos miserables pelos que salen de cada uno de los recovecos de mi cuerpo y en una batalla constante hay que cortarlos y para hacer mi belleza mas difícil, los condenados pelos han decidido que saldrán sin orden o forma alguna, por lo cual en momentos parece que tuviera manchas de pelo en la cara. Manchas o malditas manchas, mi cuerpo ha decido unánimemente que con el paso del tiempo es necesario marcarme como ganado y ahora tengo manchas en diferentes partes del cuerpo pronto seré un dálmata de manchas rojas, rosadas y moradas.

Después  de 31 años de vida debo pedirle disculpas a mi esposa, pues si he de ser honesto, le toco mi cuerpo cuando ya decidió abandonar todo rastro de belleza y supongo que debe ser muy difícil saber que pudo haber tenido un esposo tan bello como lo prometía esta foto:



Pero en ves de eso, gracias al paso del tiempo se tuvo que conformar con esto:

 

 

 

Lo siento Amor y lo siento aun mas,porque  ¿sabes? que solo han pasado 31 años de vida Imaginame a los 62.

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