Lady Diamond

Tragicamente con el pasar de los años nos hemos olvidado de la sensualidad del cuerpo y hemos ido directamente a la obviedad de las partes erogenas para generar esas sensaciones de placer sexual, en parte por la liberación de los medios visuales que cada vez pasan escenas mas fuertes, y también existe cierta culpabilidad en la liberación femenina, con niñas que cada vez muestran mas su cuerpos hasta en sus zonas mas intimas quitandole el goce al placer de la imaginación. Recuerdo hace muchos años; yo estando en el colegio aun, cuando un profesor me contó una anécdota en la cual su hijo de 17 años maldecía cada vez que Natalia Paris salia en un comercial de cerveza; ya que ella salia con una blusa de malla que le cubría los pezones, mientras su hijo maldecía, mi profesor con la sabiduría  de la edad se deleitaba imaginando lo que había debajo de esa blusa de malla, en ese momento le di la razón al hijo de mi profe, pero hoy a mis 30 años después de haber quemado mis hormonas adolescentes  y de ver la simplicidad del porno, debo confesar que vale mas la imaginación que mil imágenes.
Mi madurez hormonal se puede constatar claramente en esta revista, que hace mas de 3 años empezó mostrando viejas desnudas y no voy a decir mentiras, la revista el principio quería ser una copia de la Soho, pero hoy después de haber calmado mi hormonas precoces y habidas de sexo obvio, quiero deferir mucho de la Soho.


Bueno volviendo al goce del placer la imaginación cada año que pasa me complazco mas con aquellas imágenes que dejan la imaginación libre de volar a través de una siluetas que insinúan mas no exponen la obviedad de lo ya tan conocido por todos, el sexo, y cada día que me adentro mas en el mundo de la imágenes sensuales, me doy cuenta que el momento del sexo, en el cual las dos personas están desnudas, debe ser tan solo la culminación de aquello que a través de las noche se vivió, aquello que a través de la vista se percibió y no hablo de tetas y culos grandes, hablo de las miradas, de las siluetas, de todo aquello que podemos expresar con nuestros ojos, con nuestras prendas, con nuestros gestos, con un beso robado apasionado que dure solo 5 o máximo diez segundos y de repetirlo cada una o dos horas (Amor: Tu sabes de que hablo).

El goce al placer de la imaginación observa los ojos, observa el cabello, el maquillaje que transforma siluetas en obras de arte, observa los hombros, observa la blusa y se deleita imaginando aquello que cubre esa blusa.
El goce al placer de la imaginación, mira las caderas, la cintura, la pelvis y piensa con agrado en aquello que la hace mujer, continua observando el pantalón, en como le queda perfecto, o en como le quedaría perfecto, y continua en las piernas que serán las encargadas de las caricias inesperadas.


Una Pequeña muestra del goce al placer de la imaginación




































Modelo: Lady Diamond (Fanny Maurer)

No hay comentarios

Por Favor deja tu nombre o Correo

Con la tecnología de Blogger.