El Viaje de mis Demonios


Ya ellos habían coordinado todo, esperarían que nosotros nos fuéramos y sabían que esa noche no regresaríamos, por eso, esta era la noche perfecta, era especial para nosotros y para ellos lo sería aún más, todo ocurriría el 21 de Julio y mientras tu y yo celebrábamos un año más de unir nuestras vidas ellos harían su viaje. 

Ya desde hace varios meses corría el rumor de que Agatha había hecho este viaje; entre Tokio, Botas, Saori y Lucy lo comentaban pero cuando Agatha llegaba todos hacían silencio pues debían respetar la sabiduría ganada con la edad, los peces entre burbujas lo murmuraban y al ver a Agatha todos nadaban como si nada hubiese pasado, Ikari con su inocencia de cachorro ignoraba todo, y Agatha como cachorro Viejo se hacia la de los oídos sordos.
El rumor llego a la casa cuando tu empezaste a coquetear con Chocolate en la calle y el como buen perro Callejero te siguió el juego, hasta que un diciembre termino viviendo con nosotros, desde ese día Chocolate les ha contado a todos; perros, gatos, peces y todos los seres que habitan la casa de las hazañas de Agatha, pero ella siempre como perro viejo y obstinado lo niega todo. Sin embargo esa noche, el 21 de julio, todos querían respuestas y se habían puesto de acuerdo para hacerle una intervención a Agatha, seria a las 12:00 cuando Agatha estuviera durmiendo todos subirían a su canasta y le exigirían la verdad, que contara si ella había hecho o no este viaje y de haberlo hecho la obligarían a contar como, cuando, por qué y con quien lo había hecho.

Desde hace muchos años en el mundo animal se conoce de estos seres capaces de hacer este viaje, seres capaces de expandir sus alas y viajar tan lejos como solo algunos elegidos lo han hecho y desde lo más alto observar y regresar maravillados a vivir su vida y con la sabiduría de alguien que lo ha visto todo, solo llegar a descansar, dormir y comer, pues ya vio hasta el último rincón de la existencia. 

Agatha ciertamente parecía tener este perfil, pues se puede ver en sus barbas blancas, en sus ojos caídos, en sus respiraciones largas y pausadas, en sus sueños repentinos, en todos y cada uno de sus gestos, un ser que ya concluyo sus vivencias y pacíficamente espera que la vida siga su curso.


Esa noche todos saldrían de su duda, así llego el 21 de julio, todos se fueron a dormir, tu y yo salimos, mientras cada uno en su cama nos despedía, a las 11:30 Agatha ya dormía, Chocolate fue el primero en bajar, luego Ikari, seguida de Tokio y así uno por uno llego hasta la sala, solo faltaban los peces quienes pacientemente se ponía sus pequeños tanques de oxígeno acuático, y nadando entre el aire se unieron al grupo, por votación unánime el encargado de traer a Agatha hasta la sala fue Chocolate, ya que era el único que compartía la vejez de Agatha

Así chocolate subió, pasaban los minutos y Chocolate no bajaba, los peces cambiaban el oxígeno, Ikari hablaba con Tokio, Botas con Lucy y mientras Saori “la gorda” miraba a todos con desgana, después de 20 largos minutos bajo chocolate y dijo que Agatha bajaría en unos minutos, que ella ya sabía que querían y que estaba dispuesta a contarlo todo.
Hubo un momento de algarabía todos se emocionaron, por fin conocerían la verdad, de repente un ladrido que resonó por toda la casa, los silencio a todos y allí estaba ella, Agatha quien relumbraba como nunca nadie la había visto, caminaba con la elegancia de los ángeles y en su lomo se podían ver un par de alas que emitían una luz tan brillante como su ojos, todo miraron aterrados y sin poder decir palabra alguna callaron.
Finalmente Agatha se paro enfrente de todos y con un solo gesto suyo, todos se sentaron a escucharla, con voz suave y delicada dijo que no les contaría absolutamente nada, que irían con ella y podrían ver todo con sus propios ojos, y que jamás se hablaría del tema, todos estuvieron de acuerdo sin emitir sonidos.

Entonces Ikari con su irrespeto habitual, pregunto:
¿y cómo nos llevaras a todos? tu cuerpo es muy pequeño, no podremos todos subir en ti.


Entonces Agatha en silencio miro a Chocolate y le dijo “ya es tiempo”, de repente del lomo de Chocolate se empezaron a expandir un par de alas tan grandes como las de un dragón y tan hermosas como las de los querubines y su cuerpo creció tan grande como él quiso, todos quedaron asombrados frente a la imagen que tenían enfrente, los dos canes más hermosos que jamás habían visto en el universo. 
Una vez pasó la conmoción, los peces preguntaron a Chocolate porque no había dicho nada y el muy sabiamente respondió que Agatha ya había estado en este hogar mucho más tiempo que él, así que era ella la encargada de decir cuando era el momento preciso.


Todo quedo claro, se establecieron posiciones, Chocolate con su nuevo cuerpo llevaría a Ikari a Lucy y a Saori, Agatha llevaría a Tokio a botas y a los peces.

Y así desde la terraza emprendieron vuelo todos nuestros demonios, volaron tal alto que ya no podían ver la casa, pero de repente empezaron a ver pequeños planetas, de diferentes colores, el primer planeta que vieron fue el planeta de los gatos y en este solo se podía escuchar un concierto eterno de ronroneos, habían gatos de todos los colores azules, amarillos, grises, verdes, incluso habían gatos transparentes y todos jugaban póker mientras apostaban sus vidas, algunos solo tenían una vida pues ya las habían perdido todas en juegos anteriores, a estos gatos no se les permitía jugar más, eran llevados a un retiro en donde solo podían jugar con frijolitos, pues ya no tenían más que apostar.

Luego pasaron por el planeta de los perros, en este planeta todos los perros corrían y corrían y se perseguían entre ellos, no había perros viejos este era el planeta de la juventud eterna para los perros, todos los perros nacen en este planeta, cuando crecen y son adolescentes deben decidir si se van a envejecer a la tierra o deciden quedarse aquí como jóvenes eternamente, solo esos que deciden viajar a la tierra a envejecer pueden obtener sus alas, pero no pueden regresar a su planeta original

Al pasar por el planeta de los peces, vieron que todos se presentaban y repetían sus nombres constantemente nadie sabía quién era y todos eras muy felices, pues cada dos segundos era como si naciesen de nuevo, pues su memoria no recordaba más allá de dos segundos.

Al mirar hacia el planeta de los loros se dieron cuenta que los loros más torpes son enviados a la tierra, pues los loros de este planeta, hablaban sobre política, filosofía, religión u otros temas más intelectuales que los loros de la tierra no comprenden.

Y así nuestros demonios viajaron en el lomo de Agatha y Chocolate por todos los planetas, inclusive vieron nuestro planeta y vieron como nuestra casa irradiaba el color del amor y como cada vez que tú y yo pensamos en ellos, nuestras almas se tornan color de alegría y todo nuestro ser emite cantos de felicidad que solo ellos perciben.

1 comentario:

  1. ¡ Hermoso ! Hay que hacerlo conocer de los niños de este mundo.

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Maria Anohina Bajo El Lente de Alisa Verner

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