El Loco, El Profeta Y yo En La Arena y Espuma.



Este señor llego a mí de repente, nunca espere saber de él y jamás pensé que sus palabras alcanzaran la magnitud que tienen. Alguna vez oí hablar de él en la televisión y desde ese día decidí que conocería mas sobre este sujeto, que hoy parece conocerme tan bien. Es como si estuviera hablando de mi, pues sus palabras cuentan mucho de lo que yo creo y pienso y aunque nunca lo he conocido y nunca lo conoceré pues el ya ha muerto habita en mis pensamientos. Él y yo pertenecemos a mundos diferentes él vive en el más allá y yo estoy aquí en la vida.





Nuestras vidas han de haber sido muy diferentes pues él nació en el Líbano (Asia) y yo nací aquí en Colombia. Alguna vez oí que se había vuelto LOCO y ese día entre locuras, mascaras y fabulas me enseño a jugar a la vida, Otro día me contaron que ahora mi amigo se había vuelto PROFETA y aunque nunca he sido creyente ese día creí en este profeta y sus palabras me enseñaron algunos misterios de la vida; el amor, el matrimonio, las leyes, la libertad y muchos otros misterios que hoy me permiten vivir.
Hoy lo he encontrado en la playa entre ARENA Y ESPUMA, de nuevo sus palabras son un fiel testimonio de mi vida. 

Hoy de nuevo he leído a KHALIL GIBRAN y sus palabras son un reflejo de la vida, después de haber leído el profeta y el loco, me he encontrado nuevamente con este señor y aunque sus libros fueron escritos hace muchos años hoy tras leer Arena y espuma me doy cuenta que sus palabras siguen tan vigentes como el día que las escribió.

He aquí un pequeño reflejo de sus palabras en arena y espuma, más la dimensión que adquieren en mi cabeza y en mi vida.

Khalil y yo en Arena y Espuma



Kahlil: Recordarse es una manera de encontrarse. 



Yo: Cuando recuerdes lo que fuiste te darás cuenta de quién eres hoy. 



Kahlil: El olvido es una forma de libertad. 



Yo: Olvídate de todo por unos segundos, inclusive minutos y veras como vuelas libre en el espacio, pero nunca olvides regresar a la tierra. 



Kahlil: ¿No envidian los espíritus que moran en el éter el dolor del hombre? 



Yo: Cuando aprendas a disfrutar tu dolor dejaras de tener dolencias. 



Kahlil: Siete veces he despreciado a mi alma:
La primera vez, cuando la vi desfalleciente, y debía llegar a las alturas.
La segunda vez, cuando la vi saltar ante un inválido.
La tercera vez cuando le dieron a elegir entre lo arduo y lo fácil, y escogió lo
fácil.
La cuarta vez, cuando cometió una falta y se consoló pensando que los demás
también, cometen faltas.
La quinta vez, cuando se abstuvo por debilidad, y atribuyó su paciencia a la 
fortaleza.
La sexta vez, cuando despreció un rostro feo, sin saber que tal rostro era una 
de sus Propias máscaras.
Y la séptima vez, cuando entonó un canto de alabanza, y lo consideró una 
virtud. 




Yo: Cuando tu alma desfallezca, alardee, se entregue, se iguale, se excuse en la mentira, se desconozca y finalmente te abandone no despiertes de tu sueño. 



Kahlil: El paraíso está ahí, detrás de esa puerta, en la habitación contigua; pero he perdido la llave o acaso únicamente la haya extraviado. 



Yo: No busques la felicidad en la calle, está dentro de ti y la puerta está abierta. 



Kahlil: Toda semilla es un anhelo. 



Yo: Cuando siembras una semilla aun si no la cuidas veras que ella quiere germinar. Dependerá de ti que lo haga o no. 



Kahlil: Ahora, juguemos al escondite. Si te escondes en mi corazón, no será difícil encontrarte. Pero si te escondes tras tu concha, será en vano que te busquen. 
Yo: Esta es para ti amor, no seas una tortuga y yo no seré un armadillo. 



Khalil: Tu mente y mi corazón no se pondrán de acuerdo hasta que tu mente deje de vivir Entre números, y mi corazón, en la niebla. 



Yo: El cuarto planeta estaba ocupado por un hombre de negocios. Este hombre estaba tan abstraído que ni siquiera levantó la cabeza a la llegada del Principito. ‘ mor no quiero ser el principito y llegar a este planeta donde tú seas este hombre. Te prometo que mi corazón y mi cuerpo dejaran la niebla tan solo nunca llegues a ser ese hombre. 



Kahlil: ¿Cómo podrás cantar, si tu boca está llena de comida? ¿Cómo podrá alzarse tu mano para bendecir, si está llena de oro? 



Yo: Una bofetada para la iglesia, en especial el Vaticano. 



Kahlil: Vivimos sólo para descubrir la belleza. Todo lo demás es una forma de la espera. 



Yo : Para poder entender esto, primero debes entender que es la belleza y no es aquella que te han mostrado durante toda tu vida, búscala dentro de ti y comprenderás que tus ojos no la alcanzan a percibir. 



Kahlil: En verdad sois caritativos cuando dais, y cuando al dar, volvéis el rostro para no ver la timidez de quien recibe. 



Yo: No esperes la gratitud cuando ofreces, llegara cuando dejes de esperar. 



Kahlil: Si tu corazón es un volcán, ¿cómo esperas que florezcan rosas en tus manos? Muchas veces he odiado en defensa propia; pero si fuera yo más fuerte, no habría utilizado un arma tan vil. 



Yo: Cada vez que odias, tu corazón se pudre un poco, tu corazón tiene el tamaño aproximado de tu puño, de seguir así muy pronto no tendrá corazón y morirás. 



Kahlil: Es extraño que todos defendamos nuestros errores con más ahínco que nuestros derechos. 



Yo: A menudo tanto el culpable como el inocente son condenados por defender sus culpas y olvidar sus derechos. 



Kahlil: Un individuo está por encima de las leyes hechas por el hombre hasta que comete un crimen contra las convenciones humanas. Después de eso, ya no está, ni por encima de nadie, ni por debajo de nadie. 



Yo: No conviertas la sociedad en una suciedad, el estiércol que produces o quieres producir es solo tuyo. (Una forma urbana y vulgar de redacción, pido disculpas, pero así quería que fuera expresado). 



Kahlil: Mi vecino me dijo hace mil años: -Odio la vida, porque no es sino motivo de dolor. Y ayer, al pasar por el cementerio, vi a la Vida bailando sobre su tumba. 



Yo: Un poco de humos negro. 

Kahlil: La muerte no está más cerca del anciano que del recién nacido; tampoco la vida. 



Yo: (Prosa urbana) Como dice aquella canción “goza la vida, mira que se va y no vuelve” 



Kahlil: Una raíz es una flor que desprecia la fama. 



Yo: No creas que tu felicidad es la única, hasta aquel quien consideras el mas desdichado de los hombres puede que sea más feliz que tu. 



Kahlil: Un fanático es un orador más sordo que una tapia. 



Yo: En mis días, una bofetada a los cristianos. (En mis días) 



Kahlil: Si sólo puedes ver lo que revela la luz, y oír solamente lo que anuncia el sonido, entonces, en verdad, ni ves, ni oyes. 



Yo: Cuando aprendas a oír con tus ojos, a ver con tus oídos, a escuchar con tu nariz y a hablar sin tener que abrir tu boca, te darás cuenta que tienes más de cinco sentidos inclusive mas de mil. 

Yo: Dijo una zorra a la que seguían veinte jinetes y una jauría de veinte perros: -Por Supuesto, me alcanzarán y me matarán. Pero, ¡qué torpes son! Seguramente, no Valdría la pena que veinte zorras, montadas en veinte asnos y acompañadas por veinte lobos, cazaran y mataran a un hombre. 



Yo: Cuando el rencor sea tu motivación y la venganza tu razón de vivir, tu pequeño corazón no aguantara la presión, y con la ayuda del odio, ese pequeño motor bombeara veneno a tu cuerpo y así cada uno de tus órganos morirá lentamente y finalmente en el ultimo instante antes de morir te darás cuenta que ese pequeño órgano del tamaño de un puño debiste haberlo nutrido con amor. 

Khalil: Dijo un filósofo a un barrendero: -Me inspiras lástima; tu trabajo es arduo y sucio.
Y el barrendero de calles le respondió: -Gracias, señor. Pero, decidme, ¿cuál es


Vuestro trabajo?
Y el filósofo le contestó: -Estudio la mente del hombre, sus actos y deseos.


El barrendero siguió con su trabajo y dijo, sonriendo: -También me inspiras lástima. 



Yo: Aquel que limpia las cañerías por donde baja tu estiércol podría darte la llave de la felicidad eterna. (Nuevamente me excuso por la vulgaridad en la redacción, pero en algunas ocasiones no lo puedo evitar). 



Khalil: Sí; hay un Nirvana; consiste en llevar tus ovejas a un verde pastizal, y en llevar a tu hijo a la cama, y en escribir la última línea de tu poema. 



Yo: Algún día mis ojos verán este nirvana y esa última línea la leerás tu amor.



Khalil: Elegimos nuestras alegrías y nuestras penas mucho antes de sentirlas.



Yo: No te quejes por lo que te pasa el día de hoy, es el resultado de tus ayeres. 
Khalil: Por mucho tiempo fuiste un sueño en el sueño de tu madre, luego despertó y te dio el ser. El germen de la raza estaba en el anhelo de tu madre.


Mi padre y mi madre deseaban un hijo, y me procrearon. Y yo deseé una madre y un padre, y engendré la noche y el mar. 

Yo: A este par de seres Hermosos que existen bajo la faz de esta tierra, Gracias eternas por esta vida llena de pesares y alegrías. 



Khalil: Cuando estuve frente a ti, como un nítido espejo, miraste dentro de mí y viste tu propia imagen.
Luego, dijiste: -Te amo.
Pero, en verdad, te amaste a ti misma, en mí. 



Yo: Amor mira mis ojos, dentro de ellos y tras ese cristalino que te pertenece encontraras un par de espejos para que veas el reflejo de tu vida como, las más grande de tus vidas y cuando lo hagas saldré para besarte y mirare en tus ojos la felicidad de mi vida.

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