Yo y Mi Incapacidad Para Slavar Una Vida Humana



A las 12:00 del mediodía un señor de raza negra se dirige hacia su casa en un bus Blanco y Negro, de repente por la ventana ve como un anciano pasa en bicicleta por el lado de un caño y en un movimiento torpe el anciano cae al caño, inmediatamente el señor se baja del bus para auxiliar al viejo. Al llegar al caño, el señor del bus, se percata que otra persona había visto también al anciano caer, entre los dos se miran y deciden sacar al viejo del caño, ayudarlo, pues este estaba inmóvil con la cara ensangrentada recostada sobre una de las paredes del desagüe y su cuerpo totalmente sumergido en las aguas negras. Al alcanzar al viejo uno de los hombres decide que es mejor sacar primero la bicicleta y al halarla, el cuerpo del herido es llevado por la corriente del caño hasta un túnel, rápidamente los hombres corren al otro del lado del túnel, luego de unos segundos el cuerpo del anciano sale y se estanca, esta vez boca abajo y tragando aguas negras, el viejo solo movía su cabeza y trataba de sacarla de las aguas. Los hombres se miran y se dan cuenta que era la bicicleta la que había evitado hasta ese momento que el anciano se ahogara”

Esta historia sucedió hoy 2 de febrero y el idiota que decidió sacar primero la bicicleta fui yo. Pero hasta este punto mi incapacidad para salvar una vida humana no había sido demostrada, fue lo que vino después lo que me hace sentir aun culpable.
Luego de que enviáramos al viejo a una muerte más próxima, el otro señor y yo, nos paramos como idiotas a ver como el anciano se ahogaba. No sé si fue por nervios o por ya haber fallado en mi primer intento. Pero no hice nada, solo miraba. Lo único que logre hacer fue ir donde mi vecino y decirle que llamara a primeros auxilios. Al regresar donde el viejo, este aun estaba boca abajo ahogándose, el otro señor tampoco hacía nada.
Quiero pensar que fue por nervios y no por el hecho que fuese en un caño. No quiero pensar que me preocupé primero por mi ropa o mis zapatillas Niké. No quiero pensar que en mi corazón estuvo el dinero sobre un ser humano. Lo seguiré pensando y espero tener la respuesta que quiero. Quiero pensar que hice todo lo que pude, porque desde el primer momento en que el otro sujeto del bus me dijo; vamos a sacarlo, me baje al caño, no pensé ni por un segundo en mi ropa y mis zapatos, fue después del primer error que me idiotice y no hice nada.
Finalmente llego más gente y otro señor, uno no tan idiota como yo, o el del bus, se tiro inmediatamente y levanto al anciano, lo coloco sobre una de las paredes del caño. Y yo en un intento triste y desesperado por redimirme, le gritaba que le preguntara un número telefónico para llamar a su casa, pero no hubo necesidad el señor que se tiro al caño, tenia celular y el mismo llamo a la policía, a los familiares, a la cruz roja y a los bomberos y yo como un imbécil miraba desde afuera, como ese señor hacia lo que yo debí haber hecho.
Todo el día he pensado que hubiera sido mejor para el anciano que yo no le hubiera visto pues de no ser por mí, no había tragado aguas del caño, lo que seguro le causara, muchos daños y agravara su situación.
Después de mucho rato llego la policía, la cruz roja, los paramédicos, los bomberos y todo aquel a quien nuestro héroe había llamado. Yo continúe con mi día, sintiéndome mal a causa de mi nueva incapacidad y aun me siento mal. Lo único que puedo decir es que en una próxima ocasión hare las cosas mejor y tratare de superar mi incapacidad.
Finalmente el anciano fue sacado del caño por los policías y fue entregado a los paramédicos quienes en la ambulancia lo llevaron al hospital.
Espero que el viejo se encuentre bien y que mi estupidez no le haya dejado muy mal.

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Maria Anohina Bajo El Lente de Alisa Verner

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