Samantha


Después de buscarle por cielo, mar y tierra, la hemos encontrado, nuestra propia experta en experiencias sexuales; Samanta, quien a partir de esta edición será la encargada de guiarnos por el mundo de las fantasías sexuales que muchos anhelan y pocos han tenido. Samanta ha decidido abrir su diario y cada mes nos narrara la vida de una trabajadora sexual y el gran matiz de experiencias que en ella se viven.


Un Día Como Cualquier Otro

Fue un día muy difícil, la tarde estaba por acabar y muy pocos clientes frecuentaron el lugar.

4:00 pm
Se acerca una de las niñas y me dice:” sami, me llamo un cliente, quiere que le lleve 5 niñas para hacer una orgia entre ellas, quieres ir?” y yo conteste con vos muy animosa: claro, hoy no me hecho nada y necesito dinero. Ofrecían 100.000 pesos por cada niña.

7:30 pm
Tres de las niñas abordamos un taxi, las otras dos llegaban directamente al lugar; sentía mucho miedo y nervios porque no sabía quiénes eran los hombres, sin contar que no conocía el lugar a donde íbamos, solo sabía que en un punto del viaje un carro nos recogía.

8:00 pm
Llegamos al punto de encuentro mis nervios se hacían más fuertes y mi miedo más evidente, una de las niñas fumaba marihuana para tranquilizarse, la otra había bebido unas cuantas cervezas cuando llego el auto por nosotras.

8:30 pm
Llegamos al sitio, era una casa enorme y despampanante como la de los traquetos, un joven nos abrió la puerta, seguimos hasta la sala y nos encontramos con nuestro compradores, que eran unos 15 0 20 hombres que estaban tomando aguardiente y consumiendo alucinógenos. Algunos estaban muy tomados, otros con sus miradas nos desvestían y nos recordaban porque estábamos ahí con frases como” venga mami complázcame” o “déjese tocar mamacita”.

9:00 pm
Me tome el primer trago para relajarme cuando suena el timbre que avisaba que mis compañeras llegaban y empieza la acción.

9:30 pm
Estábamos totalmente desnudas y nos acostamos en unos colchones, tres de mis compañeras se ubicaron juntas y yo me ubique con una, empecé a besar sus senos y baje hasta su vagina, simulando que me excitaba darle sexo oral ella fingía gemidos de placer, mientras que a mi uno de los tipos me penetraba por la vagina con un consolador; mis compañeras jugaban entre ellas a tocarse mutuamente y besarse, después yo pase a ser víctima de mis compañeras, que me rosaban con sus labios y sus manos todo el cuerpo. Escuchaba risas burlonas y veía caras de morbo en aquellos hombres, uno de los chicos quiso pasarse de listo y grabarnos pero hicimos que guardaran todos sus celulares, para poder terminar nuestro trabajo.

10:15 pm
Después de habernos manoseado todas con todas, fingimos habernos venido y de inmediato corrimos a vestirnos; solo puede decir: “me quiero largar ya de este lugar”, salimos del baño y ver sus rostros fue raro y a la vez vergonzoso, cobramos el dinero y solo querían pagarnos la mitad, pero después de rogarles nos dieron 80.000 pesos a cada una y eso, pues nos sacaron casi que a patadas de esa casa.

10:30 pm
Caminábamos buscando un taxi, me sentía muy rara y a la vez sucia, solo descansé después de que pude ducharme, me acosté preparándome para otro día de trabajo.

Samanta

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Maria Anohina Bajo El Lente de Alisa Verner

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