La Triste Realidad


La verdad es que últimamente la veo cada vez más grande, no sé porque, pero cada vez que estoy desnudo frente al espejo, noto que me está creciendo.

De acuerdo a mi clase de biología en el colegio, el cuerpo de los hombres se desarrolla en promedio hasta los 22 o 24, dependiendo de la genética, parece que en mi caso la genética esta un poco defectuosa pues ahora tengo 28 y al parecer me sigo desarrollando. No soy solo yo quien nota este continuo crecimiento, mi esposa ya me lo ha dicho algunas veces en la cama; oye como la tienes de grande, ¿te está creciendo?. Yo apenado no sé qué decirle. Mi dilema se genera porque de seguir así no se qué hare cuando este viejo, supongo que la ropa no me servirá y tendré que mandar a hacer ropa especial para mi cuerpo.

Hace una semana decidí que tenía que hacer algo al respecto, así que fui a hablar con la única persona que yo conocía había sufrido este padecimiento, Mi Papá, pues mientras vivía en la casa de mis padres al ser un niño, fui testigo del crecimiento descomunal de la suya.

Al llegar a la finca para hablar con él, me recibió como de costumbre, los saludos, los abrazos, las anécdotas y todo transcurría muy normal, pero tan pronto toque el tema, pareciese como si el tiempo se detuviera y todo lucia como en una película, me tomo de la mano y me llevo bajo un samán gigante, bajo la sombra y con unos pocos rayos de luz iluminando su rosto, me dijo; Hijo no hay nada que puedas hacer al respeto, es la naturaleza de los Galindo, te crecerá y crecerá cada día mas, hasta los 50 años , en ese momento empezara a ceder y con los años serás de nuevo una persona normal. Tan pronto escuché estas palabras estalle en llanto, no lo podía creer, mi padre me tomo en sus brazos, me consoló.

Al llegar a casa un poco más calmado y muy pensativo, tome la decisión de pelear contra la naturaleza, estaba decidido, pues de seguir en este crecimiento desproporcionado, mi esposa ya no disfrutaría hacer el amor conmigo, haría hasta lo imposible y en un caso extremo me la haría reducir.

Entonces puse en marcha mi plan, en las mañanas salía muy temprano a trotar, luego hacía ejercicios y un poco de yoga, en las tardes hacia una caminata y en las noches iba al gimnasio, estaba empeñado a cambiar mi destino y empleaba todas mis fuerza para este objetivo, incluso compre un gimnasio casero de aquellos que anuncian en la televisión. Lamentablemente mis fuerza solo duraron una semana, ya no salgo a trotar, me quedo durmiendo, cambie los ejercicios y el yoga por la televisión en el sofá, en las tardes tomo una siesta después del almuerzo y en la noches voy a tomar cerveza, el gimnasio realmente es casero, allí está en la casa empolvándose cada día mas.

Supongo que tendré que esperar hasta los 50 años y esperar que mi esposa me ame igual con esta barriga de camionero que crece cada día mas, supongo que el viejo refrán es cierto el amor engorda.

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Maria Anohina Bajo El Lente de Alisa Verner

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