La lluvia de estrellas


El gato me explicó que era una estrella fugaz, era un alma que alcanza la felicidad infinita y luego de sentirlo supe que mi alma viajaba fugazmente por el cielo. Pero hubo un día en que la explicación de mi gato no coincidía con aquel suceso maravilloso que ocurrió en el cielo.


De repente miles y miles de almas emprendían su viaje fugaz, pues el cielo estaba iluminado por miles de luces fluorescentes. Maravillado por ello, corrí hacia mi gato y le pregunté inquieto que fue aquello, por qué del cielo caían miles y miles de almas y más inquieto aun pregunté en donde caían. No comprendí en aquel momento la expresión en el rostro del felino, pero supe que no era nada bueno aquello que me iba a decir.
Con voz pasiva y muy pensativo me dijo:
El viaje de las almas no es eterno y algún día acaba, yo te conté como fue el fin de mi viaje, pero hay algunos viajes que dejan traumas en las almas. Lo que has visto hoy se llama la lluvia de almas y ocurre cada vez que el cielo esta congestionado, cada diez años, pues diez es el tiempo que dura el amor, en algunas ocasiones las almas que han perdido su amor quedan vagando por el cielo en busca de otro viaje, cuando se acumulan muchas almas, el cielo decide estornudar y enviar todas las almas perdidas de nuevo a la tierra. Como ya te dije el viaje tiene fin y algún día tu alma caerá a la tierra.
Muy triste fui a casa y lloré al saber que algún día te iba a dejar de amar. Lloré y lloré toda la noche y en la mañana siguiente te amé de nuevo, aunque con un poco de tristeza pues sabía que en algún momento el viaje iba terminar, ese día ame tu voz como nunca antes la había amado y supe que me había enamorado de tu voz, entonces fui corriendo a decirle a mi gato que era un mentiroso, que por siempre iba a estar enamorado de ti.
Me dijo que yo era un iluso y que el amor inevitablemente duraba máximo diez años, de nuevo lloré todo el día, porque sabía que mi gato es muy sabio y no se equivoca.
Te llamé y te dije que por favor vinieras que tenía algo muy importante para decirte, estaba dispuesto a darte la nefasta noticia. Pero al llegar me saludaste y me disté un beso y en ese momento supe que estaba también enamorado de tu boca y a medida que paso el día me di cuenta que estaba enamorado, de tu voz, tu boca, tu nariz, tus ojos, tus cejas, tus pestañas, tus orejas, tu cabellos. Y al mirar tu cuerpo y hacerte el amor descubrí que me había enamorado de tus senos, tus brazos, tus caderas, tu vientre, tu vagina, tus piernas, tus dedos, tu espalda y tu cola.
Totalmente idiotizado por todo el amor que me embriagaba, logre pensar un poco e hice el siguiente cálculo matemático:
Si mi gato que me había dicho que el estar enamorado dura diez años y yo estoy enamorado de:

tu voz, tu boca, tu nariz, tus ojos, tus cejas, tus pestañas, tus orejas, tu cabello, tus senos, tus brazos, tus caderas, tu vientre, tu vagina, tus piernas, tus dedos, tus pómulos y tu cola.
Quiere decir que estoy enamorado diecisiete veces de ti, y si cada vez que te enamoras son 10 años.


Eso significa que voy a estar enamorado de ti por 170 años y cuando acabe este tiempo voy a enamorarme de otras partes de tu cuerpo, entonces, según mis cálculos matemáticos y teniendo en cuenta que soy docente de matemáticas he llegado a la sabia conclusión que voy a estar enamorado de ti de por vida y de por muerte.
Andres Galindo

Director !RR

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