Frankestein In Love


Si he de ser honesto, debo decir que yo era bello hace 6 años cuando ella me conoció. Mis dientes eran blancos, en mi cuerpo solo había 12 cicatrices y en mi cara solo había 4 suturas, mi cuerpo era atlético y no tenía esta panza que cada día crece más. Ahora en mi cuerpo hay más de treinta cicatrices incluyendo una que atraviesa por mis costillas, y mi rostro ahora muestra con recelo más de 6 suturas hechas en diferentes hospitales.

Luego de algunos eventos desafortunados mi cuerpo pago la cuenta por haber abusado de él y de aquella figura atlética bella e interesante que ella conoció queda tan solo los despojos, con el venir de los años y el desparecer de la adolescencia mi cuerpo ha ido perdiendo su brillo. Mi dentadura ha sufrido las consecuencias del paso de los años, de los 32 dientes que debería tener ahora solo tengo 29 y medio, luego de obsérvame cuidadosamente al espejo me enterado que dos más quieren jubilarse, es decir que en algunos años solo tendré 27.

De los golpes de la vida debo decir que desde la última vez que ella me vio han aumentado y es por esto que las cicatrices en mi cuerpo me han dejado como Frankestein y así mi piel ha sido suturada por pedazos en diferentes hospitales, de mi rostro puedo decir que, una pequeña cicatriz que va desde el final de mi nariz hasta mis labios ha dejado una marca que me recuerda que la velocidad es peligrosa, pero esta cicatriz es tan solo una caricia comparada con aquella que reposa en mis costillas, una monumental cicatriz de más de 10 centímetros que, imponente pasa por 4 de mis huesos, pero no es una cicatriz cualquiera, resulta que yo tengo cicatrización queloide, entonces mi pequeña cicatriz es protuberante y en pequeños bultos sobresale de mi piel como una maldita llaga.

Cuando ella me conoció hace 6 años, mi abdomen era tan plano que podías escribir en el, ahora esta, que con cariño y desprecio llamo panza no quiero ceder y cada días crece más, he tratado de bajarla pero ella en un afán desmesurado por hacerme más feo crece y crece sin que nadie pueda detenerla, hace algunos días tuve una enfermedad intestinal y debido a que no pude comer como habitualmente lo hago, creí que por fin la iba a derrotar, pero ya estoy bien y ella como el fénix ha resurgido de las cenizas y continua con su batalla por hacerme panzón.

Cuando ella me conoció mi cuerpo lampiño, me daba la apariencia de atleta, una apariencia de estar fresco cada día, pero ahora lucho con estos condenados pelos que salen por todas partes de mi cuerpo, de mis axilas y los más desagradables de todos los de mi nariz, es una lucha constante cada día parece que crecen y nadie puede detenerlos, son largos, gruesos e incómodos, he tomado medidas para contrarrestarlos, los de mi rostro, axilas y pelvis mueren en manos de una cuchilla y como actor de porno de vez en cuando mis detestables amigos allá abajo mueren también. Pero estos desgraciados de mi nariz son un martirio y es una tortura acabar con ellos, algunas veces me canso de luchar y las infelices pelusas se apoderan de mi cuerpo que además de tener mala dentadura, cicatrices por todas partes, la cara cosida y la panza inflada, se llena de pelos y así pues ando por el mundo como si fuera una abominación algo así como el tío cosa de los locos Adams o un trol.

Al parecer mi cuerpo está en una carrera exagerada por acabar con lo poco que me queda de belleza y borrar de la existencia aquel ser bello e interesante que alguna vez ella conoció, cada día mi cuerpo encuentra por donde atacar y con el paso de los años lo único que no ha podido desfigurar es mi cerebro.

Si he de ser honesto, debo decir que yo era bello hace 6 años cuando ella me conoció. Mis dientes eran blancos, en mi cuerpo solo había 12 cicatrices y en mi cara solo había 4 suturas, mi cuerpo era atlético y no tenía esta panza que cada día crece más. Ahora en mi cuerpo hay más de treinta cicatrices incluyendo una que atraviesa por mis costillas, y mi rostro ahora muestra con recelo más de 6 suturas hechas en diferentes hospitales. Los pelos salen por cada poro de mi cuerpo y me hacen parecer un fenómeno.

Si he de ser honesto debo decir que cuando ella me vio después de 4 años, me vio como aquel joven bello que había conocido 6 años atrás, no le importaron mi dientes incompletos, ni mis cicatrices, ni siquiera le importo mi panza gigante y mucho menos le importaron mi pelos que emergían de todos partes.

Si he de ser honesto debo decir que cuando ella me vio después de 4 años, me vio como aquel joven bello que había conocido 6 años atrás, y hoy a 12 días de cumplir un año de casados me beso la inmensa panza y me dijo te amo.

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Maria Anohina Bajo El Lente de Alisa Verner

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