El Sueño Perfecto

Juan supo que ese momento cambiaria su vida para siempre, por eso preparo todo para que el momento fuera perfecto, hizo lo que estaba a su alcance para que todo resultara muy bien. Repaso cada uno de los pasos que debía seguir, pues sabía que el más mínimo error podría ocasionar lo que para él sería una catástrofe.


Hacía ya mucho rato que Juan esperaba este momento y aunque las cosas desde un principio no habían sido como esperaba, sabía que aun así uno de sus sueños estaba a punto de realizarse, y quien mas podía realizar ese sueño que ella, las más hermosa de las mujeres, aquella mujer que había llegado a su vida hacia ya seis años y que por cosas de la vida había estado lejos de él por cuatro años. Esa mujer que desde siempre había sido la razón de sus deseos, esa mujer que creó el guararnapio, esa mujer que hizo de las estrellas almas fugaces, esa mujer de cuya piel se desprendían cinco hadas, esa mujer que trajo de nuevo a la vida a un gato ahora eterno. Esa mujer que gracias a su belleza generó los cuentos felinos de amor. Esa mujer.

Juan era un romántico empedernido y siempre pensó que el día en que lo propusiera, lo haría de la forma más hermosa, así como en las películas, con una cena espectacular, o en el mar, o de una manera tan hermosa que haría llorar el cielo. Pero no fue así. Todo ocurrió una noche en que Juan y su novia hablaban por teléfono y al saber que se extrañaban mucho decidieron hacerlo, Juan tuvo que convencerla por mucho rato, explicarle por qué sería lo mejor y como de esta forma se jurarían amor eterno, fue un momento muy especial, lleno de sentimientos y pasiones. Pero ese momento no fue como Juan siempre lo había soñado.

Esa noche Juan supo que su vida ya no sería la misma y que con aquello que iba a ser podría generar tanto alegría como tristeza, Juan había fijado cada una de sus partes meticulosamente, está aquí, esta allá, y de nuevo repasaba para saber si todo estaba listo, por momentos creía que no cumpliría su objetivo, y que causaría tristeza más que una alegría, pues según ella esto no debía ser así, aunque Juan ya la había convencido, ella aun tenía dudaba y al igual que Juan no sabía si al final seria alegría o tristeza.

Aunque las cosas no habían sido como Juan quería, ya todo estaba listo, la fecha había sido fijada, seria el día en que ella se mudaba a casa de Juan, y aunque ella parecía por momentos arrepentirse todo se haría el día fijado y Juan era muy consciente de ello por esto no daría más espera, esta noche lo haría, esta noche era la noche.

Fue precisamente en esa noche en que ella se mudaba a casa de Juan, esa noche Juan supo que ya no era su casa, casa fúnebre y triste, ahora sería una casa alegre y que irradiaría amor. Ya no sería la casa de Juan seria nuestra casa, de él y de ella. Y fue en esa oportunidad, esa noche en que ella se mudo, cuando Juan vio la ocasión perfecta para hacerlo.

Juan supo que ese momento cambiaria su vida para siempre, por eso preparo todo para que el momento fuera perfecto, hizo lo que estaba a su alcance para que todo resultara muy bien. Repaso cada uno de los pasos que debía seguir, pues sabía que el más mínimo error podría ocasionar lo que para el seria una catástrofe.

Reviso por última vez su lista, flores, comida, camino de velas, olor, vino, todo estaba listo, tomo aire, respiro profundo, y la llamo, ella muy nerviosa y con llanto en su rostro agradeció todo, dijo que la comida estaba deliciosa, que las velas estaban hermosas, y que las flores eran preciosas, y por última vez incito a Juan a no hacerlo, pero Juan estaba decidido y esperaba que ella también. Después de esto Juan saco su alma romántica, tomo vino, se hizo el valiente, le dio un beso, se arrodillo, tomo su mano e hizo lo que siempre había soñado, tomo un puñal y corto las muñecas de su novia por desgracia para Juan, en el último segundo ella se arrepintió y quito su mano, (después de todo las cosas desde el principio no habían sido como Juan había soñado, ahora Juan no cumpliría su sueño de morir junto a la mujer que amaba y de esta manera jurarle amor eterno).

Cuando recupero la conciencia estaba en la sala de un hospital, con vendas en su mano, había perdido mucha sangre por lo cual se había desmayado, Juan la había llevado al hospital, solo dijo que la había encontrado en la calle y que ya había avisado a los parientes que pronto llegarían.
Al día siguiente Juan cumplió parte de su sueño…… Murió…….. Convencido de que aquella mujer no lo amaba pues no le había jurado amor eterno.
(Andres Galindo)

No hay comentarios

Por Favor deja tu nombre o Correo

Con la tecnología de Blogger.